¿Elección directa de consellers, vocales y regidores de distrito?

Hoy mismo he asistido a un debate electoral entre candidatos de las 5 listas que se presentan en mi ciudad. En Barcelona, tenemos distritos, igual que en Madrid, que tienen una estructura descentralizada. Estos distritos tienen consellers (en el caso de Barcelona) y vocales (en el caso de Madrid). Sé también que no son los únicos casos de descentralización existentes.

Los consells de distrito de Barcelona, se estructuran en grupos municipales, y los consellers de gobierno tienen “carteras” de responsabilidad a un remedo de la estructura municipal. En el distrito también hay un regidor de distrito, que es escogido entre los regidores del ayuntamiento de Barcelona, y este es el que corta el bacalao en el distrito.

En un principio estos consellers de distrito son figuras más pensadas para la relación con entidades y para ser facilitadores. Una especie de “vecinos con rango” cuya principal función es intentar conseguir que los servicios municipales y los técnicos puedan solucionar algunos temas que les llegan a través de los vecinos, dar sentido a las estructuras políticas y de participación del distrito e intentar hacer un seguimiento de los temas de su cartera.
[@more@]A la práctica carecen de poder decisivo alguno, su capacidad es de influencia al regidor del distrito y al equipo gerencial, que no es poco, pero no gestionan ningún presupuesto, mas que una pequeña cantidad correspondiente a subvenciones a entidades y su poder de decisión es muy pequeño. Dan su voto (de un valor secundario e inferior a los del pleno del ayuntamiento) de los presupuestos del distrito, atienden junto al regidor y el presidente del distrito en los plenos del distrito y a las comisiones de gobierno (los de gobierno) y las comisiones consultivas de plenario. Es un honor pertenecer a un consejo de distrito, pero no puedo dejar de valorar que los consellers de districte tienen un poder casi nulo.

En el debate que antes aludía, todos los partidos (aunque con matizaciones) tienen en sus programas la propuesta de elección directa de consellers y regidors de distrito, bajo el principio de proximidad y de mayor democracia. También hablan de dignificar la tarea del conseller (incluso hacerlo algo más remunerado) y de estructurar una buena descentralización real en los distritos.

Ahora bien, a mi parecer, creo que no se afronta el tema con seriedad. La proximidad implica que el “poder” se ejerza todo lo cerca del ciudadano para que este pueda incidir en como este se ejerce. Es decir, que una elección directa de consellers no implicaría ni más proximidad ni más democracia. Si los que elijes no tienen ninguna capacidad de decisión, no pueden ejercer ningún poder no se gana una coma de proximidad, tendrás más cerca a un cargo electo, pero un cargo que no podrá hacer nada. El poder no se acerca a los ciudadanos y de hecho se les crea un problema tanto al cargo electo (que verá que tiene que rendir cuentas con más intensidad al ciudadano que le ha votado, pero sin poder responder minimamente a sus demandas) como al ciudadano cuyo representante más inmediato no ejerce ningún poder real.

Otra cosa puede suponer la elección directa de regidor. Si los consells de districte se estructuran como un ente político en sí mismo con competencias totalmente delegadas del ayuntamiento y que este consell ponga y quite regidor (igual que hace el pleno de un ayuntamiento) entonces, aunque el conseller de distrito no tenga poder lo podrá ejercer de forma delegada de su regidor ya que este dependerá del apoyo en el plenario (actualmente una decisión de plenario de distrito puede ser rebocada por el plenario del ayuntamiento) de forma real y podrá sufrir una moción que lo relegue de su cargo.

Pero eso no se va a dar… Las propuestas que se plantean es elección directa de consellers, y puede que elección directa de regidor. El plenario del consell de distrito no podrá decidir quien es el regidor del distrito y por tanto tampoco podrá cesarlo ni controlarlo con eficacia. Con las disfunciones que esto puede provocar, el sistema municipal es muy presidencialista, las competencias de casi cualquier cargo son delegadas del alcalde y este tiene numerosas prerogativas.

En un caso de descentralización y “proximidad” de este tipo puede hacerse de dos maneras: el regidor, elegido directamente, no podrá ser cesado por el alcalde ni por el consell de distrito, si las competencias que se deleguen permanentemente a los regidores de distrito son muy altas tendremos otros “pequeños alcaldes” que además no tendrán ningún control democrático (más que lo que dicte la ley) durante los próximos 4 años. Al menos, si un día el alcalde de Barcelona se vuelve un aventurero los propios grupos municipales pueden hacer una moción de censura y escoger otro regidor. En el caso de este modelo (regidores electos directamente) el regidor lo será durante todo el mandato, aunque aplique un programa que no tenga nada que ver con el del partido por el que se presenta. Habrá un pequeño reino de taifa sin ningún mecanismo de control directo. Si en cambio la delegación permanente de competencias son muy pocas todo ese esfuerzo aún es más inútil: otro personaje elegido que sigue sin pintar. Un ejemplo de como una medida “democrátizante” ha tenido un efecto debastador fué el cambio en la elección de rector, hasta antes de la nueva Ley de Universidades, el rector era escogido por un claustro, cuyos miembros eran escogidos en elección directa (listas abiertas) entre los estamentos universitarios, en el momento en que el rector fué escogido por la comunidad universitaria de forma directa, los mecanismos de control presupuestario anual desaparecieron, se hace una pamema donde el rector informa al claustro, pero este como ni pincha ni corta no puede rechazarlos de forma seria.

Por tanto, el problema no es fácil de resolver queriendo ser tan democráticos: tendremos o bien unas estructuras de distrito que se transformarán en el chiringuito de cada regidor, o bien unas estructuras de proximidad sin ninguna o con casi ninguna operatividad real.

Aún lo de los regidores de distrito electos de forma directa podría sostenerse con un cierto equilibrio de competencias delegadas (aunque para ese viaje no hace falta alforjas ya que se consigue más proximidad real con la actual estructura).

Pero lo de los consellers no le encuentro solución real, se deleguen o no competencias a los distritos, se dignifique o no la figura del conseller, estos, a menos que puedan controlar (y votar) al regidor del distrito no podrán ejercer un control directo sobre las competencias del distrito, por tanto no se genera ninguna proximidad, tan sólo una votación de pantomima más.

Es difícil solucionar la tesitura porqué todo parte de que las administracions locales dan un poder muy alto al alcalde son ultrapresidencialistas, y por tanto el verdadero acercamiento pasa por vaciar parte del poder del alcalde y traspasarlo a los distritos, que puedan gestionar su propio presupuesto, negociar, etc… y que el consejo de distrito pueda elegir al regidor (y los consejeros ser electos, eso sí). Porqué cualquier otra solución de hecho aleja más al ciudadano de la política.

Proximidad significa que el ciudadano tenga a mano, muy cerca, alguien con capacidad real de confrontar los problemas y demandas que plantea. Si tiene cerca a unos consellers electos con capacidad real no hay proximidad, como mucho tendremos terapeutas vecinales o nuevas Oficinas de Atención al Ciudadano (OAC) con patas, un hombro en el que llorar o alguien que mirará igual de perplejo que el ciudadano el problema con el que le confrontan.

Y muchos creen que consiguiendo que los consellers sean electos, que tengan una remuneración algo más digna, que tengan su equiparación formal a la de regidores se mejoraría la proximidad y la capacidad de incidencia del ciudadano en la política municipal a través de sus representantes más próximos. Pero eso por sí solo no es nada… puede que incluso más contraproducente, porqué en lugar de atraer a las personas más altruistas o con más ganas de aprender de política atraerá, al haber dinero y prestigio de por medio, a otro tipo de personas a la competencia. Se incrementará una competencia interna por un cargo cuyo poder real no lo merece y además sería un malbaratamiento de recursos públicos al darle un sueldo (o algo parecido) a una persona que no podrá ejercer un trabajo eficaz.

Sé que mi opinión es minoritaria y hasta mi partido ha metido en su programa esa propuesta. Encuentro también un pequeño problema en una descentralización política seria que haga del consell de distrito un nuevo subnivel de administración con sus propias competencias. Si ya hay problemas entre ayuntamientos, consells comarcals, diputaciones, administraciones autonómicas, estatales y europeas con un nuevo subnivel los problemas de coordinación y de burocracia se incrementarían. Estaríamos creando una nueva capa de cebolla alrededor del ciudadano, una mayor complejidad en las elecciones municipales.

Lo que parece una buena idea, podría tener efectos negativos en la búsqueda de proximidad con el ciudadano y la administración. No es cierto que los ciudadanos quieran “participar” más. Eso son una minoría, minoría a la que hay que atender. Los ciudadanos piden que los que han escogido estén a mano, pero también con capacidad para resolver y poder para poder tomar decisiones, y la elección directa de consellers podría, incluso, alejarnos de ese ideal de proximidad.



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Una comentari en l'entrada: ¿Elección directa de consellers, vocales y regidores de distrito?

  1. Pere diu:

    Jose,

    el artículo de hoy lo trataré más adelante con calma. estos dias es imposible pero creo que merece la pena hacer una valoración amplia de lo que planteas. Hace muy poco en una reunión de ICV tambien planteé algunas dudas sobre este proceso. Es cierto que no siempre teoria y práctica coinciden.

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