Los salarios pierden peso respecto a los beneficios

Hace poco salió publicado el anuario sociolaboral de la UGT en el que en un artículo del profesor Antón Costas en el que se alertaba si para un ciudadano de la UE que cobrara 100 en el 1992 en el 2005 cobraba 108 y para un norteamericano que cobrara 100 pasó a cobrar más de 120 en el 2005, en España el salario real medio, corregido por inflación (como las dos cifras anteriores) ha pasado de 100 a 98. Esa pérdida de un 2% podría explicarse porqué “hemos repartido los salarios” para poder contratar más… pero eso no es del todo exacto.

Cuando se contempla el peso de los salarios en el total del PIB, es decir el volumen bruto de los salarios que perciven los empleados en el conjunto de la economía del país estos también ha bajado. A pesar de que hoy hay practicamente un 50% más de trabajadores que en el 92 (los últimos 13 años han sido de crecimiento espectacular de los empleos) y que la riqueza nacional ha ido creciendo la porción del pastel de los salarios ha ido disminuyendo respecto a los beneficios empresariales.

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En cualquier gráfica, ya sea la que trabaja el estudio de Antón Costas como la directamente tomada del INE y el porcentaje del PIB de la masa salarial se vé un descenso paulatino de esta, mientras los beneficios empresariales siguen aumentando.

Esto en apariencia malo no lo sería si a la vez los salarios reales hubieran aumentado, pero en el caso español esto no es así como indica el siguiente cuadro:

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Grafica publicada en el Anuario Sociolaboral de la UGT

Se han creado más puestos de trabajo, ha aumentado la riqueza nacional, pero los empresarios no han repartido de forma que todos salgamos ganando. Al final, aunque ahora hay más empleados, todos cobramos un poquito menos, la vida nos sale un pelín más cara (y eso que el deflactor por el incremento de consumo que se aplica en la gráfica no incluye el precio de la vivienda de compra que entonces el resultado sería mucho más duro), aunque es posible que la renta familiar haya crecido tal y como explica egócrata, esto no es del todo claro cuando hablamos del endeudamiento familiar (que ha crecido exponencialmente estos años, debido principalmente a la compra de una vivienda). En definitiva, lo que nos viene a decir los datos es que durante estos años de bonanza se ha creado empleo, los datos macroeconómicos van bien, pero se ha roto el pacto clásico capital-trabajo de reparto de riqueza y crecimiento de salarios en estas etapas donde la economía funciona con viento de cola. Los empresarios han lanzado una ofensiva para acaparar mayor peso del pastel de la riqueza nacional: los datos macroeconómicos dicen que la economía funciona (o mejor dicho, ha funcionado) pero los datos de los salarios indican que el pastel se ha repartido de una forma más desfavorable para los trabajadores que en otras ocasiones de bonanza.

Ahora que estamos en situación cercana al pleno empleo (al menos para muchos sectores sociales), con unos índices de actividad muy altos, la prioridad ha de pasar por ascender los salarios más bajos, que son los que más se han estancado (también ha crecido estos años la brecha entre los que cobran más y los que cobran menos), e intentar reconducir esta tendencia en la que los salarios pierden peso en la economía. Algún liberal radical dirá que esto no es malo.. que se ha creado riqueza y que en esta ocasión el capitalista haya recogido más parte que los trabajadores en otras ocasiones no ha de ser malo… que todos han mejorado. Esto no es así, ha mejorado la vida del que antes buscaba empleo y no lo encontraba, ha crecido la riqueza familiar, pero también el endeudamiento y la dependencia de la economía familiar de dos salarios que son más bajos cada uno que un salario de hace 10 años, a pesar de haber mayor nivel de empleo el poder negociador de los trabajadores ha decrecido, ahora cobramos menos y tenemos menos margen para que un miembro de la familia pueda abandonar un empleo si este no le dá las oportunidades que espera. El nivel de endeudamiento familiar (que redistribuye rentas de forma regresiva) también ha crecido, y la desigualdad salarial ha ido en aumento. Los salarios no han crecido tanto como la inflación y en cambio los beneficios empresariales sí, y por encima.

Lo que no nos dice la macroeconomía en el volumen de empleos creados o crecimiento de la riqueza nos lo dicen los datos de decrecimiento del salario: las economías familiares han empeorado, están más endeudadas y los salarios por separado son menores, la gente tiene mayor sensación de no llegar a fín de mes… Lo lamentable de esto es que en esta etapa de vacas gordas, con una mejor redistribución de la riqueza esta situación podría ser mucho más favorable para las clases asalariadas.



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